Contacto

Para poder describirlo tenía que verlo durante la noche.
Son las doce menos cuarto. Nuestra llegada está rodeada de luz. Verde, ámbar, rojo.
Transitan coches, parejas apuran sus últimos momentos, quizás pueda llover.
¿Qué vemos? Contrastes.
Sabemos, al mirar, dónde estamos. Lo conocemos bien un magnífico edificio herreriano-barroco del siglo XVII, camino obligado de un paseo por Madrid.
La noche es la hora de las confesiones.
Repentinamente se pierden las risas, ya descansan.
En su pedestal, han elegido un lugar seguro.
Son las estrellas de esta hora. Un nudo de amargura por ellos, porque nos hemos hecho a ellos y...
Bienvenidos todos y la miseria que conoce de droga, mendicidad, marginación.
Madrid siempre dice ­¡Sí!
Son las cuatro y media de la madrugada, un chorro de agua fresca nos recuerda que hay que seguir.

MONCHOLC, hasta hoy. Pág: 118