Contacto

¿Qué se siente al ver esta obra? Todo.
No pasa desapercibida porque supone la traducción de muchos sentimientos. Cómo nos llama la atención, debemos decidirlo los que somos capaces de detenernos y observarla.
A primera vista dos llamadas, su intenso color y una mujer.
Tengo que admitir que lo más maravilloso en esta obra es el diálogo que se establece entre la figura y el propio color. Mi ventaja es haber logrado introducirme en la comunicación del color.
Ese es el deseo del que vive la pintura día a día. Para "entender" una obra hay que hablar con ella.
Ella está ahí.
Nuestro primer pensamiento, comentario u observación. ¿Cual ha sido? Con un desnudo quizás sigamos teniendo pudor por reconocerlo pero es bello, sobresaliente, un deseo, su intensa vitalidad. Mirarte nos descubre la belleza, su armonía. El color nos define la BELLEZA.
Imágenes, al otro lado, también se recrean con ella.
Y esas imágenes son observadores de una realidad que antes ha sido deseo. Formamos parte de ellos sin darnos cuenta, disfrutemos de su llamada. No más palabras.
Volvamos a nuestros sentimientos.

MONCHOLC, hasta hoy. Pág: 82