Contacto

Dos son las sensaciones primeras, la intensidad de luz y el fresco del agua.
De mirador a mirador, en mi lugar privilegiado, diviso un cielo para dos estancias allá en la montaña, un camino ganado a la naturaleza rodea las viviendas del campesino, y ahí, grandiosa la torre, rodeada de estanques donde el olor a nenúfar y magnolios embriaga el sonido del gorgoteo del agua. Algo silencioso debió escapar de este paraíso que los atrajo.
Añadieron a su belleza, entre celosías y palmeras, un oasis de descanso.
Cuantas veces he pensado despertar en un amanecer y bajar corriendo entre el agua a esperar que se acercaran los primeros rayos de sol.
Estaría soñando como ahora.
Silencio, escuchemos su música y embriaguémonos de su aroma.