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Claustro regio, albergó desde el Hospital Real, al manicomio y la maternidad para en la actualidad ser morada de ignorantes de los acontecimientos del pasado, que enarbolan el saber, convencidos de ser garantes en su trasmisión a los jóvenes.
Grandioso porte la edificación como grandeza de espíritu emprendedor y desinteresado la que llevó a término un cambio social para los ignorados.
Sonrisa y recuerdo del infante, oculta en su fachada, que nos descubre con orgullo las consecuencias del acontecimiento que allí se vivió.
En honor a la labor de un hombre que supo humanizar la asistencia psiquiátrica, desterrar los jergones de paja y la desnudez, hace tan solo cincuenta años.